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LA PRODUCTIVIDAD Y TRABAJAR EN CASA

LA PRODUCTIVIDAD  Y TRABAJAR EN CASA

 

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Cómo trabajar desde casa con Productividad

Escrito por Berto Pena, el 10 Junio 2009 en Productividad
Artículo perteneciente a la serie «Eres Productivo». Pero hay más artículos… ¡no te los pierdas!

ProductividadSois muchos los que os habéis interesado por este tema y me habéis pedido que le dedicara un artículo. ¿Cómo trabajar bien desde casa y ser productivo? Es todo un reto, sin duda, porque a nuestro alrededor tenemos multitud de distracciones y puede resultar complicado concentrarse.

Yo personalmente tengo la oficina en casa y estoy bastante satisfecho con mi rendimiento. Eso sí, intento mantener una rutina y ciertos hábitos que creo dan buen resultado y que me gustaría compartir con vosotros.

Es un tema importante, porque, además de la cantidad de freelances y profesionales que trabajamos desde casa, quien más y quien menos, aunque trabaje en una oficina, ha tenido alguna vez que hacer algo desde casa.

1Fíjate un horario y rutinas de trabajo

Que uno trabaje en casa no significa que no haya despertador, maldiciones al levantarte de cama y un horario que cumplir. No hay atascos ni metros ni prisas, eso sí, pero es esencial proponerse y cumplir a raja tabla un horario de trabajo. Piensa y mentalízate que “vas a tu oficina” a hacer tu trabajo.

Es cierto que hacerlo desde casa ofrece más flexibilidad y libertad de horarios, pero nunca podemos utilizar esa libertad para fomentar el caos y la desorganización, sino para preservar y potenciar nuestra creatividad e inspiración.

Crear rutinas estudiadas te ayudará a ser más productivo desde casa. Fija momentos especiales del día para ciertas actividades y reserva otros para el trabajo puro y duro. Por ejemplo, yo suelo escribir un artículo al levantarme, cuando estoy más fresco; leo y estudio a partir de las 17:00, nunca antes; suelo pasear por un parque cercano antes de comer; como siempre a la misma hora; leo feeds a última hora del día, etc. Yo he comprobado que eso me funciona. Tienes que crearte unas rutinas y horarios basados en tus “biorritmos productivos” y preferencias. ¡Y no saltártelos!

No debemos utilizar la flexibilidad y libertad de horarios para fomentar la desorganización sino para potenciar nuestra creatividad e inspiración.

2Cuida el entorno y ambiente de trabajo

Especialmente si tu casa va a ser tu “cuartel general” diario es muy importante cuidar el entorno de trabajo. Ha de estar bien iluminado, ventilado, despejado, limpio y sólo con aquellas cosas que de verdad vas a necesitar. Tu mesa de trabajo tiene que ser un “lugar de creación” donde explotar tu talento.

Despeja, aligera y limpia cosas con frecuencia. Pon mucho empeño en esto porque un ambiente poco propicio puede influir negativamente en tu rendimiento e inspiración. Y viceversa.

Asimismo, vístete adecuadamente. Nada de trabajar en pijama y sin ducharte. Hay que estar cómodo, por supuesto, pero manteniendo una compostura y siendo rigurosos y respetuosos con tu trabajo. Piensa que estás en tu oficina “rodeado” de otras personas.

3Tu día es tu “proyecto” y tu meta final

Es completamente necesario tener unos objetivos muy claros para cada día: qué tareas he de completar, qué actividades he de hacer, qué tengo que terminar. Tienes que tenerlo muy claro y “grabártelo a fuego” al comenzar el día. Eso es lo único que cuenta hoy y lo que tengo que terminar bien para tener éxito. Ponte a trabajar en ello ya y sin demoras. (De verdad que no tengo palabras para recalcar este punto, es de verdad la clave de todo.)

Es como si el día que estás a punto de comenzar fuera un proyecto independiente, un “nuevo producto” que tienes que lanzar… todo se desarrolla en un solo día, comiénzalo y termínalo en el día. Hazlo con toda tu pasión y energía.

Piensa además que como “proyecto” que es tiene una importancia e impacto en tu trabajo. Aprende a saborear la importancia de cada cosa que haces. Valórala en su medida y verás que encaras cada tarea de un modo distinto. (Realmente esta receta vale para cualquier entorno y momento, no sólo para trabajar desde casa, pero ayuda y mucho inspirarte así al comenzar el día.)

Cada día ha de ser un proyecto independiente, un “nuevo producto” que tienes que lanzar. Ten muy claros los objetivos a cumplir y ponte con ellos ya.

4El entretenimiento como premio a tu trabajo

Mientras escribo este artículo tengo a sólo unos metros de mí una Xbox360 y mi colección de DVDs. ¡Claro que me tientan! Pero mi trabajo es este, y hasta que lo complete no me dejaré —o lo intentaré— entretener por esas maravillas.

Por supuesto que con frecuencia me están susurrando a lo Gollum “ven a mí”, pero tengo claras mis prioridades, mis objetivos para el día. Mi proyecto es este, estoy comprometido con él y no voy a ver una película hasta que lo complete con éxito. Ése será además mi premio y recompensa por un día de trabajo intenso. Te lo mereces. Si entiendes el “ocio casero” como un premio al trabajo bien terminado evitarás que te tiente o te distraiga mientras lo desarrollas.

5Elimina las distracciones “electrónicas”

Yo no puedo evitar que alguien llame al timbre de la puerta, eso no está en mi mano. Pero que me ponga con Twitter, a contestar mensajes en Facebook o subir imágenes a Flickr, sí. Las distracciones electrónicas a veces se cuelan sin querer por una rendija pero si no ponemos todos nuestros medios para evitarlas, les estaremos abriendo la puerta de par en par.

Sobre todo con las tareas o actividades más delicadas procura cancelar y cerrar todo aquello que no te aporte nada y pueda ser fuente de distracciones.

Piensa además que, en la medida en que elimines esas distracciones, podrás completar antes tu trabajo y disfrutar de tu ocio y tus aficiones, leer novelas, ir al gimnasio, jugar con tus hijos, etc.

6Cómo trabajar con más personas en casa

Si vives solo sin duda te costará menos y es mucho más fácil controlar los aspectos externos. Pero tener a tus churumbeles correteando a tu lado, a tu marido haciéndote observaciones de forma continua o a tu madre preguntándote qué te apetece comer… es todo un reto.

Puedes tomar ciertas “medidas preventivas”: habla con ellos y explícales la importancia de que no te molesten, hazlo de un modo constructivo y positivo y lo entenderán más fácilmente, cierra la puerta, avísales —en voz alta— que te metes en tu santuario y nada de interrupciones, etc. En definitiva, intenta atajar esas interrupciones antes de que se puedan presentar.

En la medida en que elimines las distracciones, podrás completar antes tu trabajo y disfrutar de tu ocio, tus aficiones, tu familia y “alargar” más el día.

7Llamadas telefónicas al fijo y al móvil

En mi casa me “abrasan” a llamadas de telemárketing. Tengo un teléfono fijo que permite silenciar el tono de modo que, aunque llamen, ni me entero ni me preocupo ni me interrumpen. Es al final de la mañana o de la tarde cuando reviso las llamadas y las devuelvo si hay alguna importante.

Por otro lado, especialmente cuando vayas a hacer tareas que requieran gran concentración, silencia tu móvil y ponlo boca abajo, sin ver siquiera la pantalla. Es muy posible que en esa hora u hora y media mientras completas tu tarea te llame alguien. Que te dejen un mensaje el buzón de voz y ya les devolverás la llamada. Estas sí que son las distracciones que podemos y debemos atajar. El primer beneficiado serás tú.

8La música, sólo como ayuda y complemento

Trabajar con música es una gozada. Yo lo hago durante buena parte del día pero trato de perder muy poco tiempo en ello y sobre todo de no despistarme. La música que nos acompaña en el trabajo tiene que servir de ayuda y de complemento a nuestra concentración y serenidad. No se trata de desarrollar en paralelo nuestra faceta oculta de DJ exprimiendo al 200% nuestro subwoofer y que tiemble toda la casa.

Si estamos más pendientes de la canción que viene ahora, de buscar nuevos discos o de ordenar nuestra música, no estaremos trabajando en “nuestro proyecto”. Recuerda tus prioridades con frecuencia y verás que todo lo demás será secundario.

9Haz frecuentes descansos y pausas entre tareas

Es importante refrescar nuestra mente y reciclar nuestros ciclos de atención con frecuentes descansos entre tarea y tarea. Hazlos cortos pero más frecuentes y, sobre todo, piensa para qué valen antes de empezarlos.

Nada de decir “voy a encender un momento la TV a ver cinco minutos no-sé-qué”. ¡Estás trabajando! Piensa que esos cinco minutos son para descansar. Abre la ventana o sal al balcón si puedes, que te de el aire o el sol y estira el cuerpo. Luego vuelve a tu mesa y continúa con “tu proyecto del día”. Ya llegará el momento de poner la TV, la PlayStation o ese divx que te has bajado de Rapidshare. Pero eso será tras concluir tu trabajo.

Además, para que de verdad sea efectivo, es importante que ese descanso lo hagas alejado de la mesa en la que trabajas. Tu descanso no puede —no debe— ser “voy a ver qué comenta la gente en Twitter”. El descanso tiene que ser una actividad completamente distinta a la que estabas haciendo.

Por otro lado, en la medida que te ayude, valora muy en serio la posibilidad de hacer una pequeña siesta después de la comida. No se trata de hacer el siestorro del siglo de hora y media sino de una pequeña cabezada reponedora, de 15 ó 20 minutos a lo sumo. Más sería contraproducente. Te ayudará a recargar pilas y te dará la energía suficiente para el último empujón del día. Es fascinante la capacidad reconstituyente de esos pocos minutos… te “pueden dejar nuevo”.

Si entiendes el “ocio casero” como un premio a tu trabajo evitarás que te tiente o te distraiga mientras lo desarrollas.

10Al terminar tu trabajo “echa el cierre”

Aquellos que me seguís en en Twitter me oís decir casi a diario esta frase: “Cerrando el kiosko”. Significa que se acaba la jornada de trabajo pero de verdad. Con el ordenador tan cerca, con el portátil que te lo puedes llevar al sofá y mirar una página web, contestar a un correo o leer unos cuantos feeds, es una tentación mezclar el trabajo y el ocio. Tienes que poder y saber separar ambas actividades y poner un muro mental, y físico si es necesario. Es importante para garantizar un mínimo de frescura, evitar que “te quemes” y sacar el mayor partido a cada momento.

Del mismo modo que cuando estamos trabajando en casa evitamos el entretenimiento para impedir que se convierta en una distracción para nuestras tareas, cuando estamos descansando, tenemos que estar descansando. Nada de levantarse a “mirar cinco minutos una cosa”. Yo cuando entro en “modo relax” ni contesto correos ni miro Twitter ni abro páginas web. Ya habrá tiempo de sobra, al día siguiente, de hacerlo en mejores condiciones y a su debido tiempo. Tu descanso es tu descanso.

11Analiza y revisa cómo lo estás haciendo

Este último punto debe ser siempre una constante en nuestra búsqueda de la Productividad. Que yo esté “feliz” por trabajar en casa no significa que todo vaya bien, que lo esté haciendo bien o que no pueda mejorar aquí y allá. Como personas que buscan la mejora continua debemos volver con frecuencia sobre nuestros hábitos y nuestros métodos, analizarlos y modificarlos si lo consideramos necesario.

Piensa siempre que en último término los beneficiados de esos constantes cambios y ajustes serás tú, y tu familia también. Afinar tus rutinas diarias te permitirá trabajar y terminar antes tus tareas y podrás dedicar ese preciado tiempo a ti y a los tuyos. Podrás “exprimir y alargar” más el día.

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