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Networking y busqueda de empleo 9 rasgos de los que caen bien

Networking y busqueda de empleo  9 rasgos de los que caen bien

 “Prácticamente todo el mundo conoce a personas que pueden describirse como socialmente competentes. Se trata de individuos que parecen poseer la habilidad de relacionarse con los demás de una forma eficaz. Son personas que entablan relaciones con facilidad, parecen haber desarrollado un estilo social que les permite que los demás se formen una opinión favorable de ellos.J. Kelly

Si la mayoría de los empleos se encuentran por contactos, “caer bien” a los demás puede suponer importantes ventajas personales y profesionales. Seguramente nos preguntamos con cierta frecuencia cómo nos ven: agradables, educados, divertidos, aburridos, interesantes, raros, malhumorados… ¿Prodigamos simpatía y afecto, o por el contrario nos mostramos críticos y distantes? Pensemos en personas con las que nos gusta hablar, a las que tal vez pediríamos un favor y que creemos que nos aprecian y se interesan por nosotros. Estas personas nos caen bien y es muy posible que estemos más dispuestos a ayudarlas o a informarlas en el caso de que lo necesiten. ¿Somos nosotros como este tipo de personas? Respóndete tú mismo/a echando un vistazo a las 9 características de las personas que caen bien.

9 CARACTERÍSTICAS DE LAS PERSONAS QUE “CAEN BIEN”

1. ESCUCHAN Y SE INTERESAN
Escuchar es más difícil y menos frecuente de lo que parece. Todos siempre andamos con prisa, pensando en nuestros propios problemas y en muchas ocasiones no estamos muy dispuestos a escuchar. Las personas que nos dedican su tiempo nos resultan agradables porque se interesan por nosotros. Y además de ser escuchados, también apreciamos que nos entiendan, indaguen los detalles, se preocupen por lo que les estamos contando, compartan nuestras emociones, se ofrezcan para ayudarnos a solucionar nuestros problemas, y se pongan en contacto de vez en cuando para saber cómo nos va. Cuando nos encontramos con alguien que empieza a contarnos algo que no nos interesa demasiado, tal vez nuestra primera reacción sea librarnos de esa persona lo antes posible o intentar cambiar de tema. Una actitud diferente es pensar “si esto que me cuenta es importante para él/ella tal vez debo ponerme en su lugar y escuchar, aunque sea un ratito.” Lo mismo hasta aprendemos algo.

2. CONVERSAN
“Todas nuestras conversaciones contienen sentimientos y acontecimientos; sin embargo, pocas veces convertimos las conversaciones en acontecimientos.”
Scheler
Cuando decimos que una persona nos resulta “interesante” solemos referirnos a que tiene muchos e interesantes temas de conversación y a que nos gusta hablar con esa persona. Saber empezar, mantener y finalizar adecuadamente conversaciones forman un conjunto de habilidades muy importantes para tener buenas relaciones con los demás y aparentar inteligencia. Y es que, “en general, la forma más fácil de involucrar a los demás en una conversación y de llegar a conocer sus intereses es preguntando.” Scheler

A) Recomendaciones específicas para INICIAR conversaciones:
Hacer una pregunta o comentario sobre la situación común
Hacer un cumplido a la otra persona sobre su conducta, apariencia o algún otro atributo (”qué puntual has venido”, “qué vestido tan original”)
Ofrecer algo a la otra persona.
Dar la opinión o compartir la experiencia de lo que dice la otra persona.
Saludar a la otra persona y presentarse a uno mismo.

B) Formas de EMPEZAR MAL una conversación
Hacer comentarios demasiado personales (ej. “estoy peleado con mi pareja”)
Hablar de forma negativa o con sarcasmo (ej. “parece esto un funeral”)
Hablar de forma crítica (ej. “nunca llegan a tiempo”) o expresar contenidos ofensivos (ej. “te veo un poco más gordito”)
Contenidos dogmáticos, prejuiciosos u ofensivos (”me caen mal las personas que son de tal ciudad”, “nunca me casaría con una persona de otra religión”, “los psicólogos ya se sabe…”

C) Para MANTENER conversaciones podríamos hacer lo siguiente:
Mirar a la otra persona y dar señales de que la escuchamos (”ajá”,”hmm”,”ah!”,”claro”), asintiendo con la cabeza o mostrando que estamos interesados.
Respetar el turno (no interrumpir sin dejar al otro expresarse, a no ser que se esté propasando).
Hablar algo que esté relacionado con lo que la otra persona dice o, en su caso, avisar de que cambiamos de tema (”cambiando de tema…”, “aunque no tenga nada que ver con lo anterior..”, “dejando el tema…”, “si me permites ahora comentar otra cosa distinta…”)
Usar información sobre uno mismo y también la que se ha obtenido en la conversación a base de preguntas y comentarios.
No hablar o escuchar demasiado. Iniciar temas de conversación y cambiar cuando comience a ser aburrido.
Preguntar e interesarse sobre la otra persona y sobre los temas que le interesan.
Responder de forma abierta - con algo más de un si o un no- para que la otra persona tenga un cabo donde agarrarse.
No pensemos que las opiniones de otras personas son estúpidas o sus conversaciones son aburridas, sino que cada cual debe cambiar la conversación si no le resulta grata.

3. APRECIAN A LOS DEMÁS Y HACEN CUMPLIDOS
Las personas más agradables son, sin duda, las que continuamente buscan y reconocen los aspectos positivos de los demás y saben elogiar y valorar con naturalidad esos aspectos. Poner en práctica esta habilidad es muy fácil. Sólo hemos de fijarnos en los comportamientos, frases, aspectos o características de nuestros conocidos (y de los desconocidos) que nos parecen positivas y… ¡decirlo! en cualquier momento y lugar. Mostrar aprecio por los demás es lo mejor que podemos hacer en nuestra relaciones, no cuesta tanto esfuerzo como pensamos y ¡es gratis!:

“Muchas gracias por cederme el asiento, es usted muy amable”
“Vaya, veo que has cambiado tu peinado. Estás guapa, te queda muy bien”
“El trabajo que hiciste el otro día fue excelente”
“Me he enterado que aprobaste las oposiciones. La verdad es que te lo mereces, has trabajado muchísimo”

4. NO CRITICAN, NO SE QUEJAN
No nos gustan las personas críticas, negativas y que se quejan mucho sobre las cosas que no les van bien (y sobre las que les van bien). Y esto es así porque a casi nadie le gusta ser criticado (con o sin razones), ni tampoco las conversaciones pesimistas o desagradables. Sin embargo, la mayoría de nosotros tendemos a ser negativos y quejosos y, sobre todo, solemos “hablar mal” de los demás. Lo hacemos en muchas ocasiones y a veces sin ser conscientes de ello, y de la imagen que ofrece de nosotros.

CRÍTICAS. Las personas críticas dan menos confianza, son menos agradables y suelen caer mal. Y hablar mal de otras personas, aunque no estén presentes, también puede ser negativo para nosotros. Las personas que nos están escuchando pensarán: “Si José habla mal de los demás, seguro que también hablará mal de mí cuando no esté delante.”
Es posible que nuestros conocidos nos digan “que hay confianza, que le digamos sinceramente lo que pensamos, aunque sea negativo”, pero ello no significa que nos debamos tomar una “licencia para criticar” porque la sinceridad a veces es mera agresividad y no ayuda a nadie. Si algo no nos parece bien, o queremos intentar cambiar algo, antes de utilizar la crítica tenemos que buscar alternativas, hemos de encontrar formas adecuadas de decir las cosas, y pensar siempre cómo se sentirán las otras personas.

Algunos ejemplos de comentarios críticos.
“Me he enterado que aprobaste las oposiciones. Jo, que suerte” (No estamos reconociendo el mérito y el esfuerzo de nuestro conocido)
“Has cambiado de peinado. Vaya, el que tenías antes te sentaba mucho mejor.” (Podríamos haber dicho sencillamente “¡Anda, Te has cambiado de peinado! ¿Qué necesidad tenemos de resaltar lo negativo?)
“Martínez, el trabajo que hizo el otro día fue muy malo”. (Tal vez mejor, “Martínez, su trabajo tiene cosas interesantes. No obstante, me gustaría que nos reuniésemos para revisar algunos aspectos”)
“¿Sabes que Domingo ha suspendido? No, si se veía venir” (Hablar mal de otras personas es muy fácil pero no tenemos necesidad de hacerlo. Por qué no decir sencillamente: “¿Sabes que Domingo ha suspendido? En fin, tendrá que volver a intentarlo.”)
“Vaya fiesta, esto parece un entierro.” (El humor irónico o el sarcasmo también suponen críticas muchas veces. Pueden buscarse alternativas: “La fiesta parece que está poco animada, ¿qué podemos hacer?”)

QUEJAS. Las quejas y las frases negativas son hábitos también muy extendidos. Las personas que hablan mucho de sus problemas generan situaciones desagradables que todos tendemos a evitar. Para solicitar ayuda o apoyo no es necesario recalcar los aspectos negativos de la situación, por ejemplo, a la hora de mencionar que estamos en desempleo. En lugar de “estoy en el paro” o “no hago nada”, podríamos centrarnos en lo que hacemos (y no en lo que no hacemos): “estoy haciendo un curso y sigo buscando empleo de camarero que es lo que me interesa”; en vez de “estoy pasándolo muy mal, a ver si me buscas algo, tío”, podríamos decir “mi situación es difícil, pero sigo haciendo cosas, y tú ya sabes que estoy preparado para trabajar”.

Un caso de quejas.
“Antonia, me alegro de verte. Ya me dijeron que estás trabajando en el centro comercial de cajera. Qué bien, qué suerte. Pues a mi me va fatal. He tenido a mi madre en el hospital, no encuentro trabajo, y llevo en el paro mucho tiempo…La verdad es que todo está muy mal. A ver si me colocas o me buscas algo”

En esta situación, Antonia se siente incómoda y presionada. Además ha pensado que tal vez recomendar a una persona tan pesimista no le traiga nada bueno. ¿Qué necesidad tiene su amiga de ser tan negativa, de decir lo que no hace o lo que le va mal? Si quiere conseguir algo, sería mejor decir lo que hace, lo que le va mejor, decir las cosas de otra forma:

“Antonia, me alegro de verte. Ya me dijeron que estás trabajando en el centro comercial de cajera. ¡Qué bien! Seguro que te lo has currado mucho para encontrar el empleo. Pues a mi me va bien. He tenido algunos problemillas familiares pero todo está resuelto. Estoy haciendo un curso de dependienta y busco empleo en tiendas, centros comerciales, etc. Ya sabes, si tienes información sobre alguna posibilidad te lo agradeceré muchísimo. Un día de estos, si paso por el centro quizás te visite. Tienes que estar muy bien con el uniforme, jajaja. Y tú que tal, cuéntame…¿Te casaste? (…)”

http://yoriento.com/2007/10/networking-y-busqueda-de-empleo-i-9-rasgos-de-los-que-caen-bien-161.html

Ayer, en la primera parte de los 9 rasgos de los que caen bien, nos centramos en 1) escuchar e interesarse, 2) conversar, 3) apreciar a los demás y hacer cumplidos, y 4) no criticar y no quejarse. Hoy, en el segundo capítulo hablaremos de las otras cinco características entre las que destacan la sonrisa y la simpatía, el reconocimiento de errores y la aceptación de consejos, el agradecimiento y los favores, y la empleabilidad o habilidad para desenvolverse en el mundo laboral.

los 5 aspectos que faltaban para caer bien.

9 CARACTERÍSTICAS DE LOS QUE CAEN BIEN (Continuación)

1. ESCUCHAN Y SE INTERESAN
2. CONVERSAN
3. APRECIAN A LOS DEMÁS Y HACEN CUMPLIDOS
4. NO CRITICAN, NO SE QUEJAN

5. SONRÍEN, SON SIMPÁTICAS O DIVERTIDAS, Y SE MUESTRAN CERCANAS Y CARIÑOSAS
Tendemos a pensar que las personas simpáticas son menos críticas y más confiables. Es importante saber que no sólo son divertidas las personas que cuentan y que expresan. También lo son aquellas que escuchan, ríen y se divierten con los comentarios de los demás. Es decir, que se puede ser simpático por expresión, por comprensión o por ambas actitudes. Por otro lado, el contacto físico también influye en la imagen que ofrecemos. Lo que se dice es importante pero también lo son los apretones de manos, los abrazos, los besos y saludos, las posturas y la cercanía física cuando hablamos con otras personas. Mostrarse cordial, cariñoso y cercano será bienvenido en la mayoría de las ocasiones y para la mayoría de las personas que conocemos (y las que no conocemos).

6. VALORAN LAS OPINIONES, RECONOCEN SUS ERRORES Y ACEPTAN CONSEJOS
Si acogemos con críticas o indiferencia las opiniones de otras personas sobre nosotros mismos o nuestra forma de pensar o actuar, es probable que esas personas dejen de ser sinceras con nosotros, sólo nos digan lo que queremos escuchar o simplemente dejen de hacernos comentarios sobre ciertos temas. Una forma muy importante de apreciar a nuestros conocidos y amigos es valorar los comentarios que nos hacen, aceptar o tener muy en cuenta sus consejos y reconocer públicamente nuestros errores.

En el siguiente ejemplo, Gustavo va a hacerle un comentario a su amigo Alberto. Si tú fueses Alberto, piensa cuál de las dos respuestas (1 o 2) darías a tu amigo:

Gustavo - “Oye, como somos amigos y compañeros, quería decirte que algunas veces creo que no tratas bien a los compañeros de la oficina. Llegas de mal humor y mandas demasiado. Quería decírtelo porque somos amigos y porque sé que tu eres inteligente y puedes cambiar estas pequeñas cosas. Espero que no te moleste que te lo haya dicho”
Respuesta 1- “Alberto, pero ¿qué dices tío? Yo llego por las mañanas cansado, es verdad, pero es que la gente de la oficina dice cada tontería que hay que ponerla en su sitio. Y si no se lo dices alto y claro seguro que te toman por el pito de un sereno. Que tengo razón, ya verás.”
Respuesta 2- “No me molesta, al contrario. Ya sé que estas cosas no son tan fáciles de comentar, y más a mí que tengo mucho genio, jajaja. Te lo agradezco, de verdad. De todas formas, no sé, yo no tengo tan claro eso de que no trate bien a la gente. Pero no obstante voy al menos a mirar si soy tan desagradable como parece. Si veo algo que pueda mejorar espero hacerlo. Ya me dirás cómo me vas viendo, ¿vale?.”

7. SABEN PEDIR FAVORES Y SABEN AGRADECER
Los demás no tienen por qué saber lo que deseamos o necesitamos en un momento dado. Solicitar ayuda, por ejemplo, en la búsqueda de empleo debe realizarse con naturalidad y teniendo en cuenta estas 5 recomendaciones:

1. Ofreceremos razones (no excusas) de lo que pedimos, indicando claramente lo que deseamos.
2. No debemos sentirnos mal por “utilizar a los conocidos”. Pedir un favor es algo que hacemos y que nos hacen. Es algo normal e incluso positivo para nuestras relaciones ya que es una señal de confianza. Pedir favores no es símbolo de debilidad, y no pedirlos tampoco lo es de superioridad ni de fortaleza. Todos necesitamos y prestamos ayuda en algún momento.
3. No debemos pensar que abusamos o ponemos en un compromiso a la gente que conocemos. No les estamos pidiendo empleo directamente a ellos, sino sólo información y apoyo. Además a nuestros conocidos también les puede interesar ayudarnos. No tengamos miedo al rechazo ni timidez por hacer una petición. No les estamos pidiendo nada concreto ni de valor, ni la realización de ningún esfuerzo especial por su parte, sólo información u opinión. Ellos harían lo mismo en nuestra situación
4. Cuando pidamos favores no planteemos nuestras necesidades con urgencia o con gravedad. No debemos chantajear emocionalmente a la otra persona ni presionarla para que ayude.
5. Y no olvidarnos de agradecer los favores recibidos por pequeños que sean y, en general, cualquier gesto o comportamiento positivos hacia nosotros. No debemos dar por sentado que las personas “saben” que nosotros les agradecemos las consideraciones que nos hayan hecho. Debemos buscar aspectos y conductas de los demás que merecen la pena ser reconocidos por minúsculos que sean y que generalmente pasan desapercibidos: agradecer una llamada, una pequeña información ofrecida, un consejo solicitado o no, una sonrisa o el buen carácter de una persona que crea una buena sensación, etc.

8. TAMBIÉN “CAEN BIEN” CUANDO BUSCAN: 7 ACTITUDES VALIOSAS PARA LA BÚSQUEDA DE EMPLEO
Las personas que tienen más posibilidades de recibir ayuda o información en su búsqueda de empleo y en su vida profesional en general son las que “caen bien” pero también adoptan estas actitudes:

1. Son abiertos. Cualquier conocido (incluso cualquier desconocido) puede ser muy útil en nuestra búsqueda de empleo, incluidas aquellas personas que no recordábamos o aquellas otras que pensábamos que no estaban trabajando o que tal vez creíamos que no les caíamos bien. También tenemos que tener en cuenta que las personas que vamos conociendo en cualquier situación pueden ser futuros contactos, incluso sin proponérnoslo. Por tanto debemos estar siempre abiertos y mantener buenas relaciones en general con cualquier persona.

2. Demuestran profesionalidad. La mayoría de las personas en general, y nuestros conocidos en particular, están dispuestos siempre a ayudar si está en su mano. Pero aunque tengamos confianza con ellos, debemos darles la impresión de que somos trabajadores capaces, interesados en trabajar y que no causamos problemas en nuestros puestos de trabajo ni en nuestras relaciones con compañeros o “jefes”. De esta forma querrán ayudarnos e incluso podrán beneficiarse de recomendarnos.

3. Es interesante que hablemos de nuestra situación de búsqueda pero sin dar a entender que estamos inactivos. Cuanto más activos y preparados nos encuentren nuestros conocidos más posibilidades existen de que nos informen o de que nos recomienden. Estamos buscando empleo pero eso no significa que no nos mantenemos ocupados y cualificados. Por ello, decir que “nos gustaría trabajar en cualquier cosa” (aunque así fuera) habla más de nuestra necesidad que de nuestra profesionalidad. Y nuestros conocidos es más probable que nos recomienden, por ejemplo, si piensan que lo vamos a hacer bien y no los vamos a poner “en evidencia”.

4. No sólo hablan de su búsqueda de empleo. En nuestras conversaciones con amigos y conocidos no debemos presentar nuestra “candidatura” o nuestro interés por encontrar empleo como la cuestión más importante, ni directa ni indirectamente, y tampoco hemos de permitir que este tema (la búsqueda de empleo) ocupe gran parte de la conversación o sea el final de la misma porque parecerá que solo estamos interesados en hablar de este tema. De esta forma evitaremos ser demasiado pesados, presionar a nuestros conocidos o dar la impresión de que sólo nos interesan porque pueden ayudarnos.

5. Saben explicar cómo pueden ayudarles. Intentaremos no ser pesados ni hablar demasiado de lo que nos interesa a nosotros, pero esto no es impedimento para que en las charlas con nuestros posibles contactos siempre quede claro nuestro interés profesional para que éstos puedan conocer bien la situación, nuestro perfil profesional y qué tipos de empleos buscamos, y tengan así la oportunidad de apoyarnos. Les estamos pidiéndoles información sobre cualquier oportunidad y NO les estamos pidiendo empleo ni queremos hacerles sentir obligados con nosotros. Si nuestros conocidos saben concretamente qué pueden hacer por nosotros, es más probable que nos ayuden.

6. Aunque estemos dispuestos a “trabajar en cualquier cosa” (porque necesitemos dinero urgente, por ejemplo), si no especificamos a nuestros conocidos los empleos o profesiones concretas que nos interesan éstos tendrán más dificultades para acordarse de nuestra petición. Cuanto más concreto sea lo que pedimos más fácil será que otras personas se informen de ello y se acuerden de nosotros.

7. En general, es adecuado que las personas de nuestro entorno conozcan nuestra disponibilidad para desempeñar un trabajo, nuestra cualificación y suficientes datos como para estar en condiciones de proponer nuestra candidatura a una empresa o a un conocido y/o de ponerse en contacto con nosotros para informarnos de posibles empleos.

Por ejemplo, en lugar de decir a un conocido “si te enteras de algo dímelo”, “o si sale algo ya sabes”, podemos comentar: “Manoli, si te informas o conoces algún empleo de mozo de almacén, dependiente, camarero o cualquier empleo en el que quieran a un tío con ganas de trabajar y espabilao, ya sabes…”
En otro ejemplo, en vez de decir, “bueno, para lo que sea, estoy disponible”, podemos decir: “me gustaría, si tienes ocasión, que me informaras si surge una vacante de veterinario o algún trabajo temporal en verano en la granja escuela”, o “espero que, si tienes algo de tiempo o surge la oportunidad, puedas ponerme en contacto con el gerente de la nueva empresa que crearán dentro de algunos meses”.

9. SON AGRADABLES EN GENERAL: DOCE CONSEJOS RESUMEN
La mayoría de nosotros queremos ser agradables en cualquier momento y con cualquier persona pero a veces no nos resulta tan fácil como esperamos. Pide consejo y retroalimentación a tus conocidos sobre la imagen que ofreces y sobre la forma en que te relaciones, y practica los consejos que se han ofrecido en los puntos anteriores:

1. Sonreír y ser positivos siempre en la mayor parte de las ocasiones
2. Demos las gracias efusivamente siempre que podamos
3. No tomarnos excesivas confianzas, lo que incluye no dar opiniones no solicitadas
4. Valorar siempre las opiniones y el trabajo de los demás
5. Aceptar las críticas, reconocer nuestros errores y dar las gracias por los consejos ofrecidos
6. No quejarnos ni criticar en casi ninguna ocasión. Esto nunca nos ayudará
7. Conversar de cualquier tema e interesarse por lo que los demás nos cuentan
8. Apreciar a los demás, buscar, reconocer y elogiar sus aspectos positivos. Esto siempre nos ayudará
9. Mostrarnos cariñosos y cercanos en la medida de lo posible
10. Defender nuestros derechos de una forma habilidosa, sin mostrarnos maleducados o agresivos
11. Hacer pequeños regalos siempre genera emociones positivas. Deben hacerse en cualquier ocasión, no sólo en aquellas en las que “toca”.
12. Interesarnos sinceramente por los demás

Scheler hace las siguientes recomendaciones para ser más agradable e interesante para los demás: convierta las conversaciones en acontecimientos, sea atento y diríjase al otro, sea siempre benévolo y positivo, sepa presentarse, busque algo en común, conviértase en un experto de la conversación liviana, mantenga el contacto con los demás, agradezca, no hable mal sobre los demás, haga cumplidos y acéptelos, proporcione contactos y pida consejos y ayuda a los demás.

¿Y SI SOY TÍMIDO/A?
A pesar de ello podemos empezar a poner en práctica la mayor parte de estas sugerencias. Las personas que son menos extrovertidas saben escuchar y ponerse en el lugar de los demás, por ello deben pensar “soy igual de bueno en el trato con los demás, sé escuchar, soy paciente y puedo provocar que los otros se sientan entendidos”. Las personas más tímidas o menos sociables también pueden intentar mejorar en estos aspectos (Scheler, pp. 97-100):

a) Involucrarse también en las ocasiones adecuadas y no mantenerse al margen o en silencio
b) Hacer las cosas de manera un poco distinta que antes
c) Comenzar a hablar de las cosas cotidianas de la vida
d) Poner más atención en la apariencia, escoger la ropa con cuidado y gusto, vestirse para ganar más autoestima y también para gustar a los demás
e) En general, dar más importancia a las impresiones que causarán en otras personas

http://yoriento.com/2007/10/networking-y-busqueda-de-empleo-ii-5-rasgos-que-faltaban-para-caer-bien-164.html

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